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Traslado del cofre del pacto

13 David se reunió con todos los comandantes, tanto con los de 1000 como con los de 100 hombres. Luego dirigió estas palabras a todo el pueblo de Israel: «Si ustedes están de acuerdo y es la voluntad del SEÑOR nuestro Dios, enviemos mensajeros a todo lo largo y ancho del territorio de Israel. Así podremos comunicarnos con nuestros hermanos, con los sacerdotes y con los levitas en sus regiones de pastoreo para que vengan a acompañarnos. Y además traigamos de nuevo el cofre de nuestro Dios, ya que desde tiempos de Saúl no hemos buscado a Dios para que nos guíe». La idea le agradó a cada uno de los presentes y todos estuvieron de acuerdo.

Llevan el cofre de Dios a Jerusalén

(2 S 6:1-11)

Los israelitas vivían en varios pueblos, desde el arroyo Sijor en Egipto hasta Lebó Jamat. David logró que todos se reunieran para traer el cofre de Dios desde Quiriat Yearín, y partió con todos ellos a Balá de Judá, o sea a Quiriat Yearín, para llevar allá el cofre de Dios, sobre el cual se invoca el nombre del SEÑOR, que reina sobre los querubines. Cargaron el cofre desde la casa de Abinadab en una carreta nueva guiada por Uza y Ajío. David y todo el pueblo de Israel celebraban ante Dios con mucho entusiasmo. Bailaban y cantaban al son de liras, arpas, tambores, platillos y trompetas.

Cuando llegaron al lugar donde se trilla el trigo, propiedad de Quidón, los bueyes tropezaron, haciendo caer el cofre, pero Uza alcanzó a sostenerlo antes de que se cayera. 10 Sin embargo, la ira del SEÑOR se volvió contra Uza y lo mató por haber tocado el cofre. Uza murió allí mismo delante de Dios. 11 David se enojó porque el SEÑOR había matado a Uza, así que llamó a aquel lugar «Peres Uza[a]», y hasta el día de hoy ese es su nombre. 12 Ese día David sintió miedo de Dios y pensó: «Es mejor que no me lleve el cofre de Dios». 13 Así que no llevó el cofre a la Ciudad de David, sino que lo llevó a la casa de Obed Edom de Gat[b]. 14 Allí permaneció el cofre durante tres meses, y el SEÑOR bendijo a Obed Edom, a toda su familia y a todo lo que tenía.

Prosperidad del reino de David

(2 S 5:11-16)

14 Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David, junto con madera de cedro, carpinteros y canteros para construirle una casa. David se dio cuenta de que realmente el SEÑOR lo había puesto como rey de Israel y había hecho que su reino fuera importante por consideración a su pueblo Israel.

David tomó por esposas a varias mujeres de Jerusalén y tuvo más hijos e hijas. Estos son los nombres de los hijos de David que nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, Ibjar, Elisúa, Elpélet, Noga, Néfeg, Jafía, Elisama, Belyadá y Elifelet.

David derrota a los filisteos

(2 S 5:17-25)

Cuando los filisteos supieron que David había sido consagrado[c] rey de todo Israel, fueron a buscar a David para matarlo, pero David se enteró de sus planes y fue a enfrentarlos. Los filisteos atacaron a la gente del valle de Refayin y se robaron todo lo que pudieron. 10 Entonces David le preguntó a Dios:

—¿Debo pelear contra los filisteos? ¿Cuento contigo para derrotarlos?

El SEÑOR le dijo:

—Sí, cuenta conmigo.

11 Entonces David fue a Baal Perasín y después de derrotar a los filisteos, dijo: «Dios penetró en mis enemigos como penetra el agua en una presa abierta». Por eso David llamó a ese lugar «Baal Perasín»[d]. 12 Los filisteos dejaron allí las estatuas de sus dioses y David ordenó que las quemaran.

13 Los filisteos volvieron a atacar al valle de Refayin. 14 David oró a Dios y en esta ocasión le dijo:

—No subas allá. Rodéalos y atácalos por la retaguardia, desde el otro lado de los árboles de bálsamo. 15 Desde las copas de los árboles, podrás oír que los filisteos avanzan para atacar. Entonces atácalos, porque esa es la señal de que Dios irá al frente de ti para derrotar a los filisteos.

16 David obedeció a Dios y derrotó a los filisteos. Los persiguieron y los mataron por el camino desde Gabaón hasta Guézer. 17 Entonces la fama de David se extendió por todas las regiones y el SEÑOR hizo que todas las naciones le temieran.

El cofre del pacto en Jerusalén

15 David mandó construir varias casas para él en la Ciudad de David, preparó un lugar para el cofre de Dios y levantó una carpa para el cofre. David les advirtió a todos: «Solamente los levitas pueden cargar el cofre de Dios, porque para eso los eligió el SEÑOR para llevar el cofre del SEÑOR y para servirle siempre».

Después David reunió a todo el pueblo de Israel en Jerusalén para llevar el cofre del SEÑOR al lugar que le había preparado. También David reunió a los descendientes de Aarón y a los levitas:

De los descendientes de Coat estaba Uriel, quien era el jefe, junto con 120 parientes.

De los descendientes de Merari estaba Asaías, quien era el jefe, junto con 220 parientes.

De los descendientes de Guersón estaba Joel, quien era el jefe, junto con 130 parientes.

De los descendientes de Elizafán estaba Semaías, quien era el jefe, junto con 200 parientes.

De los descendientes de Hebrón estaba Eliel, quien era el jefe, junto con 80 parientes.

10 De los descendientes de Uziel estaba Aminadab, quien era el jefe, junto con 112 parientes.

11 Luego David se reunió con algunos sacerdotes y levitas. Los sacerdotes eran Sadoc y Abiatar. Los levitas eran Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab. 12 En la reunión David les dijo: «Ustedes son los líderes y jefes de las familias de los levitas, así que purifíquense y hagan que todos los levitas se purifiquen ante Dios. Así podrán llevar el cofre del SEÑOR, Dios de Israel, al lugar que yo le preparé. 13 Como ustedes no estaban con nosotros la primera vez, el SEÑOR nuestro Dios se enojó con nosotros porque no lo consultamos en la forma que él había mandado».

14 Entonces los sacerdotes y los levitas se purificaron para poder llevar el cofre del SEÑOR Dios de Israel. 15 Los levitas cargaron el cofre sobre sus hombros utilizando las varas, así como el SEÑOR había mandado por medio de Moisés.

16 David también pidió a los jefes de los levitas que hablaran con sus familiares músicos y cantores para que amenizaran la celebración. David quería que todos estuvieran llenos de alegría cantando al son de arpas, liras y platillos. 17 Los levitas llamaron entonces a Hemán hijo de Joel y a su pariente Asaf hijo de Berequías. También llamaron a Etán hijo de Cusaías de los descendientes de Merari. 18 Junto con ellos estaban otros parientes que les seguían en categoría en el servicio. Estos son sus nombres: Zacarías, Jaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaías, Maseías, Matatías, Elifeleu, Micnías, y los porteros Obed Edom y Jeyel.

19 Hemán, Asaf y Etán eran músicos y tocaban los platillos de bronce. 20 Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maseías y Benaías tenían arpas para tocar según Alamot[e]. 21 Matatías, Elifeleu, Micnías, Obed Edom, Jeyel y Azazías tenían liras para tocar según Seminit[f]. 22 Quenanías era el director musical de los levitas. Como él era tan talentoso y experto, estaba encargado de dirigir y coordinar a todos los músicos. 23 Berequías y Elcaná eran los guardianes del cofre. 24 Los sacerdotes Sebanías, Josafat, Natanael, Amasay, Zacarías, Benaías y Eliezer tocaban las trompetas. Obed Edom y Jehías también eras guardianes del cofre.

25 David, los ancianos de Israel y los comandantes de 1000 soldados estaban encargados de traer el cofre del pacto del SEÑOR desde la casa de Obed Edom. Todos iban llenos de alegría. 26 Como Dios ayudó a los levitas que cargaban el cofre del pacto del SEÑOR, se sacrificaron siete toros y siete carneros. 27 David, los levitas que cargaban el cofre, los músicos, los cantores y Quenanías que era el director musical llevaban túnicas finas de lino.

28 Todo el pueblo de Israel escoltó el cofre del pacto del SEÑOR, iban llenos de júbilo cantando al ritmo de cuernos de carneros, trompetas, platillos, arpas y liras.

29 Cuando el cofre del pacto del SEÑOR entró en la Ciudad de David, Mical, la hija de Saúl, se asomó por la ventana y al ver a David saltando y danzando con alegría, sintió desprecio por él.

16 Los israelitas pusieron el cofre de Dios en una carpa que David había preparado para el cofre, y ofrecieron delante de Dios sacrificios que deben quemarse completamente y ofrendas para festejar. Después de que David había ofrecido los sacrificios, bendijo al pueblo en el nombre del SEÑOR. Y a cada uno de los israelitas, hombres y mujeres, le dio un pan, una torta de dátiles y una torta de pasas.

David eligió a algunos levitas para que sirvieran ante el cofre del SEÑOR. Los eligió para que proclamaran, agradecieran y alabaran al SEÑOR, Dios de Israel. Asaf era el jefe y su asistente era Zacarías. Le seguían Jejiyel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaías, Obed Edom y Jeyel con las arpas y las liras. Asaf estaba a cargo de los platillos. Benaías y Jahaziel eran los sacerdotes encargados de tocar siempre las trompetas ante el cofre del pacto de Dios.

Canción de agradecimiento de David

(Sal 96:1-13; 105:1-5; 106:47-48)

Ese día fue cuando David ordenó por primera vez que Asaf y sus parientes fueran los encargados de esta alabanza de acción de gracias al SEÑOR:

Den gracias al SEÑOR, alaben su nombre.
    Cuéntenles sus obras a los pueblos.
Entonen canciones de alabanza a Dios;
    hablen de las maravillas que él hace.
10 Siéntanse orgullosos de su santo nombre.
    Que se alegre el corazón de los que buscan al SEÑOR.
11 Busquen fortaleza en el SEÑOR;
    recurran siempre a su ayuda.
12 Recuerden sus señales y milagros
    y las sentencias que ha dictado;
13 ustedes, descendientes de Abraham, su siervo;
    ustedes, hijos de Jacob, el elegido.

14 El SEÑOR es nuestro Dios;
    él gobierna el mundo entero.
15 Él recuerda siempre su pacto;
    la palabra que ordenó a mil generaciones.
16 El pacto que hizo con Abraham,
    la promesa que le hizo a Isaac,
17 el cual luego confirmó como ley a Jacob,
    como pacto eterno para Israel.
18 Dios dijo: «Te daré la tierra de Canaán,
    como la herencia que te corresponde».

19 Aun cuando eran pocos,
    unos cuantos extranjeros en la tierra;
20 que viajaban de nación en nación,
    de un reino a otro,
21 Dios no permitió que nadie los oprimiera,
    sino que les advirtió a los reyes:
22 «No toquen a mis elegidos,
    ni les hagan daño a mis profetas».

23 Que todo el mundo cante al SEÑOR.
    Cuenten día tras día cómo él nos da la victoria.
24 Cuenten entre las naciones acerca de su gloria;
    cuéntenles a todos los pueblos las maravillas de Dios.
25 El SEÑOR es grande y digno de alabanza;
    es más temible que todos los dioses.
26 Los dioses de otras naciones no son sino ídolos;
    en cambio, el SEÑOR hizo el cielo.
27 Hay esplendor y majestad ante su presencia;
    poder y alegría en su templo santo.

28 Familias de naciones, alaben al SEÑOR;
    den la gloria y el poder al SEÑOR.
29 Alaben el nombre del SEÑOR;
    lleven ofrendas ante él.
Alaben al SEÑOR en su hermoso templo;
30     que toda la tierra tiemble delante de él.
El mundo permanece firme,
    nunca será removido.
31 Que el cielo se alegre;
    que la tierra se ponga contenta.
Que todo el mundo diga:
    «¡El SEÑOR es nuestro rey!»
32 Que griten de alegría el mar
    y todo lo que hay en él;
que estén felices los campos
    y todo lo que crece en ellos.
33 Que los árboles del bosque canten de alegría ante el SEÑOR,
    porque él viene a gobernar el mundo.

34 Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno;
    su fiel amor durará por siempre.
35 Pidámosle: «Sálvanos, Dios nuestro,
    reúnenos y sálvanos de entre las naciones
para agradecer a tu santo nombre
    y alabarte con orgullo».
36 Bendito sea el SEÑOR, Dios de Israel,
    que siempre ha vivido y siempre vivirá.

Entonces todo el pueblo dijo: «Así sea», y alabaron al SEÑOR.

37 David dejó encargados a Asaf y a sus parientes del cofre del pacto del SEÑOR. También los dejó encargados de hacer los servicios necesarios cada día, 38 junto con Obed Edom y sus 68 parientes. Obed Edom hijo de Jedutún y Josá eran los porteros. 39 A Sadoc el sacerdote y a sus compañeros los dejó ante la carpa del SEÑOR que está ubicada en el santuario sobre Gabaón 40 para que permanentemente ofrecieran al SEÑOR sacrificios que deben quemarse completamente en el altar. Lo hacían por la mañana y por la tarde, tal como está escrito en los mandamientos que el SEÑOR le dio a Israel. 41 También dejó con ello a Hemán, Jedutún y todos los demás elegidos y designados por nombre para dar gracias al SEÑOR cantando: «Porque su fiel amor es para siempre». 42 Hemán y Jedutún entregaban a los músicos las trompetas, los platillos y otros instrumentos musicales que acompañaban las canciones dirigidas a Dios. Los hijos de Jedutún estaban encargados de la entrada.

43 Después cada uno se fue para su casa, y David también se fue a bendecir a su familia.

Promesa de Dios a David

(2 S 7:1-29)

17 Cuando David se instaló en su palacio, le dijo al profeta Natán:

—Mira, ahora vivo en una buena casa hecha de cedro, mientras que el cofre del pacto del SEÑOR se encuentra en una carpa.

Natán le respondió:

—Disponga, Su Majestad, que Dios está con usted.

Pero aquella noche, la palabra del SEÑOR vino a Natán, diciendo:

«Dile a mi siervo David que el SEÑOR dice: “No eres tú quien me construirá una casa para que yo viva en ella. Cuando saqué al pueblo de Israel,[g] no vivía en una casa, sino que viajaba de carpa en carpa y de lugar en lugar. He estado por todo Israel, pero ¿acaso he pedido a alguno de los jefes que elegí para que guiara a mi pueblo que me construyera una casa de cedro?”

»También dile: “Esto dice el SEÑOR Todopoderoso: Yo te elegí cuando pastoreabas las ovejas, te saqué de eso y te hice el líder de mi pueblo, Israel. He estado contigo dondequiera que has ido. He derrotado a tus enemigos y te haré uno de los personajes más famosos del mundo. También elegí un lugar para mi pueblo Israel. Lo he establecido en ese lugar para que tenga un sitio propio y allí nadie lo moleste ni la gente mala lo oprima como sucedió antes, 10 cuando envié jefes para que dirigieran al pueblo de Israel. Yo someteré a todos tus enemigos y quiero que sepas que yo, el SEÑOR, te daré descendencia.[h] 11 Cuando llegues al final de tu vida, te irás a donde están tus antepasados, pero entonces haré rey a uno de tus hijos y protegeré su reino. 12 Él me construirá una casa para mi nombre, y yo fortaleceré su reino por siempre. 13 Yo seré su padre y él será mi hijo. No le quitaré mi fiel amor, como se lo quité al que gobernó antes que tú. 14 Le encargaré para siempre mi casa y mi reino, y su trono durará para siempre”».

15 Natán le informó a David sobre esa visión y todo lo que Dios había dicho.

Oración de David

16 Entonces el rey David fue y se sentó en la presencia del SEÑOR[i] y le dijo:

«SEÑOR Dios, ¿por qué soy tan importante para ti? ¿Por qué es importante mi familia? ¿Por qué me has hecho tan importante? 17 Dios mío, he recibido tanto y aun así te ha parecido poco, pues me has hecho a mí, siervo tuyo, grandes promesas sobre el futuro de mi dinastía. SEÑOR mi Dios, me has permitido ver más del futuro de lo que un ser humano puede entender.[j] 18 ¿Qué más puedo decirte sobre el honor que has hecho con tu siervo, si tú bien lo conoces? 19 SEÑOR, toda esta grandeza es obra tuya, porque así lo quisiste y por causa de tu siervo, para dar a conocer todas estas grandezas.

20 »Todo lo que hemos escuchado con nuestros propios oídos nos lleva a una sola conclusión: SEÑOR, tú eres el único Dios y no existe nadie como tú. 21 ¿Qué otra nación en la tierra es como tu pueblo Israel? Tú lo salvaste para hacerlo tu pueblo e hiciste que tu nombre se conociera al hacer prodigios y maravillas por tu pueblo. Tú expulsaste a las naciones delante de tu pueblo, a quien rescataste de Egipto. 22 SEÑOR, tú mismo te convertiste en Dios de Israel y lo hiciste tu pueblo. Israel es tu pueblo por siempre, y tú eres su Dios.

23 »Ahora, SEÑOR, confirma para siempre tu promesa con respecto a mí, tu siervo, y a mi dinastía. Haz conforme a todo lo que has dicho. 24 Entonces tu nombre recibirá honor por siempre, y el pueblo dirá: “El SEÑOR Dios Todopoderoso es rey de Israel. Que la dinastía de tu siervo David siga fuerte a tu servicio”.

25 »Tú, Dios mío, has revelado a tu siervo que establecerás mi dinastía, por eso yo, tu siervo, me he atrevido a orar ante ti. 26 SEÑOR, tú eres Dios y le has prometido todo este bien a tu siervo. 27 Así que has querido bendecir a mi dinastía para que siga por siempre a tu servicio. Tú, SEÑOR, has bendecido mi dinastía y será bendita para siempre».

David vence a diferentes naciones

(2 S 8:1-14)

18 Después de un tiempo, David se enfrentó a los filisteos y los derrotó. Los sometió y les quitó la ciudad de Gat y los pueblos vecinos. David venció también a los de Moab, los hizo sus siervos y le pagaban tributo. En Jamat, David venció al rey Hadad Ezer de Sobá cuando este trató de imponer su dominio en la región cercana al río Éufrates. David capturó 1000 carros de combate, 7000 jinetes y 20 000 soldados de infantería de Hadad Ezer. También les cortó las patas a los caballos que tiraban de los carros, dejando sanos sólo a 100.

Los sirios de Damasco acudieron en auxilio de Hadad Ezer, rey de Sobá, pero David los derrotó matando a 22 000 sirios. Luego David puso tropas en Damasco. Los sirios pasaron a ser siervos de David y le pagaban tributo. El SEÑOR le daba la victoria a David dondequiera que iba.

David tomó todos los escudos de oro que llevaban los oficiales de Hadad Ezer y se los llevó para Jerusalén. Tébaj y Cun eran ciudades del reino de Hadad Ezer. De allí David trajo muchísimo bronce. Tiempo después, con ese bronce, Salomón construyó el tanque de bronce, los utensilios y las columnas del templo.

El rey Tou de Jamat se enteró de que David había vencido al ejército del rey Hadad Ezer de Sobá. 10 Tou de Jamat envió a su hijo Adorán a saludar y felicitar a David por su victoria contra Hadad Ezer. Tou también envió varios objetos de oro, plata y bronce para David. Quería felicitar a David porque él también había luchado contra Hadad Ezer. 11 El rey David tomó todos esos obsequios y los dedicó al SEÑOR, junto con los objetos que había tomado de las otras naciones que había derrotado: Edom, Moab, Amón, Filistea y Amalec.

12 Abisay hijo de Sarvia mató a 18 000 edomitas en el valle de la Sal 13 e instaló tropas en Edom. Todos los edomitas pasaron a ser siervos de David y el SEÑOR le daba la victoria a David dondequiera que iba.

Altos funcionarios de David

(2 S 8:15-18; 20:23-26)

14 David gobernó sobre todo Israel con justicia y equidad para todo su pueblo. 15 Joab hijo de Sarvia era el comandante del ejército. Josafat hijo de Ajilud era el secretario. 16 Sadoc hijo de Ajitob y Ajimélec hijo de Abiatar eran sacerdotes; Savsa era el secretario. 17 Benaías hijo de Joyadá era el jefe de los guardias cretenses y filisteos.[k] Los hijos de David eran altos funcionarios, al servicio del rey.

David derrota a los amonitas

(2 S 10:1-19)

19 Después de un tiempo, murió Najás, rey de los amonitas, y su hijo reinó en su lugar. David pensó: «Voy a ser leal con Janún hijo de Najás porque su papá fue leal conmigo». Así que David envió a algunos mensajeros para expresar sus condolencias a Janún por la muerte de su papá. Los representantes de David llegaron a la tierra de los amonitas para expresar sus condolencias a Janún.

Pero los oficiales amonitas preguntaron a Janún: «¿En verdad cree Su Majestad que David está honrando la memoria de su papá enviando a sus hombres a darle el pésame? Con seguridad que ellos vienen como espías a sus tierras para buscar la forma de derrotarlo». Así que Janún arrestó a los representantes de David, hizo que los rasuraran y que rasgaran su ropa hasta la cadera. Luego los envió de regreso. Cuando se le informó a David lo que había pasado, envió mensajeros para que salieran al encuentro de los oficiales, pues los hombres estaban avergonzados. El rey David les dijo: «Esperen en Jericó hasta que les crezca la barba de nuevo y luego regresen».

Los amonitas se dieron cuenta de que habían ofendido a David. Entonces Janún dispuso de 33 000 kilos[l] de plata para contratar carros y jinetes de Aram Najarayin, de Aram-Macá y de Sobá. Los amonitas contrataron 32 000 carros de combate y pidieron al rey de Macá que les ayudara con su ejército. La gente de Macá armó su campamento cerca de Medeba. Los amonitas que vivían en otras ciudades se unieron al ejército y se alistaron para la guerra. Al enterarse, David envió a Joab con todos los soldados del ejército. Los amonitas salieron y armaron las filas para la batalla a la entrada de la ciudad, mientras que los reyes que también habían venido se colocaron aparte en campo abierto. 10 Al verse con enemigos por el frente y por la retaguardia, Joab eligió las mejores tropas israelitas y las formó para combatir a los sirios. 11 Luego encargó los demás hombres a su hermano Abisay para que enfrentaran a los amonitas. 12 Joab le dijo a Abisay: «Si los sirios son más fuertes que yo, ven en mi ayuda. Si son más fuertes que tú, yo iré en tu ayuda. 13 Seamos fuertes y luchemos con valentía por nuestro pueblo y las ciudades de nuestro Dios. Que el SEÑOR haga su voluntad».

14 Entonces Joab y sus hombres atacaron a los sirios, quienes huyeron de ellos. 15 Al ver que los sirios huían, los amonitas huyeron de Abisay, el hermano de Joab, y se metieron en la ciudad. Entonces Joab regresó a Jerusalén.

16 Al verse derrotados por Israel, los sirios se unieron y enviaron mensajeros para reunir a todos los sirios que estaban al otro lado del río Éufrates y quedaron bajo el mando de Sofac, el comandante del ejército de Hadad Ezer. 17 Cuando David se enteró de esto, reunió a todos los israelitas y juntos cruzaron el río Jordán y llegaron hasta donde estaban los sirios. Allí David organizó a sus hombres en posición de batalla para luchar contra los sirios, quienes salieron a su encuentro y atacaron, 18 pero acabaron huyendo de los israelitas. David mató a 7000 soldados de los carros y 40 000 de infantería, y también mató a Sofac, comandante del ejército sirio.

19 Al ver que los israelitas los habían derrotado, los siervos de Hadad Ezer pactaron la paz con David y se sometieron. Los sirios ya no estuvieron dispuestos a ayudar a los amonitas.

Joab destruye a los amonitas

(2 S 12:26-31)

20 En la primavera, época en que los reyes salían en campaña militar, David se quedó en Jerusalén, pero Joab salió con sus tropas y destruyó la tierra de los amonitas. Después Joab siguió hasta la ciudad de Rabá, la sitió y la destruyó por completo. David le quitó la corona del dios Milcón[m], la cual era de oro y piedras preciosas y pesaba 33 kilos[n]. Luego se la pusieron a David, quien además se llevó un buen botín de la ciudad. David también expulsó a los habitantes de la ciudad de Rabá y los puso a trabajar con sierras, picos y hachas. Hizo lo mismo en todas las ciudades amonitas y luego regresó con su ejército a Jerusalén.

Matan a los gigantes filisteos

(2 S 21:18-20)

Después estalló una guerra con los filisteos en Guézer. Sibecay el jusatita mató a Sipay, que era descendiente de los gigantes[o]. Todos esos filisteos quedaron sometidos a Israel.

De nuevo hubo otra guerra contra los filisteos. Eljanán hijo de Yaír mató a Lajmí que era hermano de Goliat el guitita. Su lanza era tan grande como el rodillo de un telar. Hubo otra batalla en Gat. Había allí otro soldado descendiente de los gigantes que tenía 24 dedos, seis en cada mano y seis en cada pie. Este hombre se puso a desafiar a los israelitas y a burlarse de ellos, por lo cual Jonatán hijo de Simá, que era hermano de David, lo mató. David y sus hombres mataron a esos soldados descendientes de los gigantes.

David hace un censo militar

(2 S 24:1-9)

21 Satanás[p] se puso en contra de Israel e incitó a David para hacer un censo en Israel. Entonces David les ordenó a Joab y a los comandantes del ejército:

—Vayan y levanten un censo de Israel, desde Berseba hasta Dan,[q] y tráiganme un informe para que yo sepa cuánta gente hay.

Pero Joab le dijo:

—Que el SEÑOR multiplique cien veces el número de gente que hay y que Su Majestad pueda verlo con sus propios ojos. Pero Majestad, ¿qué importancia tiene saber cuántos hay si todos son sus siervos? ¿Por qué va a provocar Su Majestad un motivo de culpa para Israel?

Sin embargo, el rey David se mantuvo enérgico en la orden. Así que Joab fue a hacer el conteo por toda la tierra de Israel y regresó a Jerusalén. Joab le entregó el resultado del censo a David. Había en todo Israel 1 100 000 hombres que podían pelear a espada y 470 000 en Judá. Joab no estaba de acuerdo con la orden del rey y por eso no contó a la gente de la tribu de Leví ni de Benjamín. Dios también se molestó con esa orden del rey, y por eso castigó a Israel.

Dios castiga a Israel

David le dijo a Dios: «¡He cometido un gran pecado! He sido un tonto, te ruego me perdones». Entonces el SEÑOR le habló a Gad, profeta de David: 10 «Ve y dile a David que el SEÑOR dice: “Escoge entre estos tres castigos. ¿Cuál prefieres?”»

11 Gad fue a ver a David y le dijo:

—El SEÑOR me envió para decirte que escojas entre estos tres castigos: 12 tres años de hambre, tres meses huyendo derrotado del ataque de tus enemigos, o tres días con el castigo del SEÑOR, es decir, pestes por todas partes y el ángel del SEÑOR destruyendo gente por todo el territorio de Israel. Piénsalo, escoge y dímelo para que yo se lo comunique al Señor que me envió.

13 Entonces David le dijo a Gad:

—¡Estoy en un verdadero aprieto! Pero es mejor que mi castigo nos venga del SEÑOR y no de seres humanos, pues su misericordia es grande.

14 Entonces el SEÑOR hizo que cayera una epidemia sobre todo Israel, la cual provocó la muerte de 70 000 israelitas. 15 Dios envió también un ángel para destruir a Israel. Pero cuando el ángel comenzó su trabajo, el SEÑOR cambió de opinión y le dijo al ángel: «¡Basta! ¡Detén tu mano!» El ángel del SEÑOR estaba junto al lugar donde se trilla el trigo, propiedad de Ornán el jebuseo.

16 David miró hacia el cielo y vio al ángel del SEÑOR parado entre el cielo y la tierra con una espada apuntando hacia Jerusalén. Luego David y todos los ancianos, vestidos con ropas ásperas, se postraron rostro en tierra. 17 David le dijo a Dios:

—Yo fui el que ordenó el censo. El que pecó y actuó perversamente fui yo. Esta gente sólo hizo lo que le ordené, sólo me siguieron como ovejitas. No hicieron nada malo. SEÑOR mi Dios, que tu castigo caiga sobre mí y la familia de mi papá, pero te ruego que la epidemia no se extienda más sobre el pueblo.

18 Entonces el ángel del SEÑOR le dijo a Gad que le dijera a David que fuera y construyera un altar para el SEÑOR en el lugar donde se trilla el trigo, propiedad de Ornán el jebuseo. 19 Así que David fue e hizo lo que Gad le había dicho en nombre del SEÑOR.

20 Ornán estaba trillando el trigo con sus cuatro hijos cuando vio al ángel, y sus cuatro hijos fueron a esconderse. 21 Ornán vio que David venía acercándose y salió del lugar para postrarse ante él.

22 David le dijo a Ornán:

—Véndeme el lugar donde trillas tu trigo para que yo pueda hacerle un altar al SEÑOR. Véndemelo al precio justo para que así se termine la epidemia que ataca al pueblo.

23 Ornán le respondió:

—Tómelo. Que el señor mi rey haga lo que crea más conveniente. Mire, yo ofrezco a mis bueyes para sacrificios, los maderos los doy para la hoguera y el grano para las ofrendas. Yo le entrego todo.

24 Pero el rey David dijo nuevamente a Ornán:

—No. Yo te compro el lugar al precio justo porque no voy a ofrecerle al SEÑOR algo que te pertenece. Ni tampoco le voy a ofrecer sacrificios[r] que no me cuesten nada.

25 Así que David le pagó a Ornán el equivalente a 600 monedas[s] de oro por el lugar. 26 Allí David construyó un altar para el SEÑOR y le presentó sacrificios que deben quemarse completamente y ofrendas de paz[t]. David llamó al SEÑOR, y él en respuesta le envió fuego sobre el altar de los sacrificios. 27 Luego el SEÑOR le dio orden al ángel de que guardara su espada.

28 David vio que el SEÑOR le había respondido en el lugar en que Ornán el jebuseo trillaba el trigo y le ofreció sacrificios. 29 La Carpa Sagrada del SEÑOR que Moisés había construido estaba en el santuario sobre Gabaón y allí también estaba el altar de los sacrificios que deben quemarse completamente, 30 pero David no pudo ir a ese lugar a pedirle ayuda a Dios porque quedó atemorizado al ver la espada del ángel del SEÑOR.

22 Así que David dijo: «Aquí quedará el templo del SEÑOR Dios y el altar donde Israel ofrecerá el sacrificio que debe quemarse completamente».

Preparativos para construir el templo

Después David mandó reunir a todos los extranjeros que vivían en la tierra de Israel, y de entre ellos designó canteros para que labraran las piedras para la construcción del templo de Dios. David preparó también una gran cantidad de hierro para los clavos y las bisagras de las puertas y una cantidad incalculable de bronce y de madera de cedro porque los de Sidón y de Tiro le habían traído madera de cedro en abundancia.

David pensó: «Mi hijo Salomón es todavía muy joven como para hacerse cargo de la construcción del templo del SEÑOR, que tiene que ser el más grande, glorioso y famoso que exista en el mundo. Así que yo mismo me encargaré de todos los preparativos». Entonces antes de morir, David se aseguró de dejar listos muchos materiales para la construcción.

David llamó a su hijo Salomón y le encargó que construyera el templo del SEÑOR Dios de Israel. Estas fueron las palabras que David le dijo a Salomón: «Hijo mío, mi intención era construir un templo para el SEÑOR, mi Dios, pero el SEÑOR me envió este mensaje: “David, tú has participado en muchas guerras y has matado a mucha gente delante de mí, por eso no puedes construir un templo para honrar mi nombre. Pero vas a tener un hijo que será un hombre de paz y yo haré que no tenga que preocuparse por ningún enemigo. Su nombre será Salomón[u] y durante su reinado Israel vivirá en paz. 10 Él construirá un templo para honrar mi nombre. Él será como mi hijo y yo seré como su papá. Además haré que su dinastía gobierne a Israel para siempre”.

11 »Entonces, hijo mío, que el SEÑOR te guíe para que puedas construir el templo del SEÑOR tu Dios, tal como él lo ha dicho. 12 Que el SEÑOR te llene de inteligencia y sabiduría cuando tengas que gobernar a Israel, para que obedezcas así la ley del SEÑOR tu Dios. 13 Si tienes cuidado de cumplir los decretos y mandatos que el SEÑOR le dio a Moisés para Israel, con toda seguridad que te irá bien.

14 »He puesto todo mi esfuerzo en dejar todo listo para el templo del SEÑOR. Ya tengo 3300 toneladas[v] de oro, 33 000 toneladas de plata, y bronce y hierro en cantidades incalculables. También está lista la madera y la piedra, pero debes conseguir más. 15 Además ya tienes contigo muchos trabajadores. Están los canteros, los albañiles, los carpinteros y toda clase de expertos artesanos 16 que trabajan el oro, la plata, el bronce y el hierro. Así pues, ¡levántate y manos a la obra! Que el SEÑOR esté contigo».

17 David también ordenó a todos los jefes de Israel que ayudaran a su hijo. Les dijo: 18 «¿Acaso el SEÑOR su Dios no está con ustedes y les ha dado paz en todo momento? Él fue quien me permitió derrotar a los habitantes de esta tierra, quedando ellos sometidos al SEÑOR y a su pueblo. 19 Ahora dedíquense de todo corazón y con todo su ser buscar al SEÑOR su Dios. Den inicio a la construcción del templo del SEÑOR para que así puedan llevar el cofre del pacto del SEÑOR y los objetos sagrados al templo que se va a construir para honrar el nombre del SEÑOR».

Preparativos de los levitas

23 Cuando David estaba ya muy anciano y a punto de morir, nombró a su hijo Salomón rey de Israel y mandó reunir a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas. Se contaron a los levitas de 30 años en adelante y se sumaron en total 38 000 hombres. 24 000 de ellos quedaron encargados de dirigir la obra del templo del SEÑOR; 6000 quedaron nombrados como funcionarios y jueces; 4000 fueron nombrados como porteros y los otros 4000 quedaron encargados de alabar al SEÑOR con los instrumentos que David había mandado hacer con ese fin. David los dividió en grupos según los hijos de Leví, así: los descendientes de Guersón, los descendientes de Coat y los descendientes de Merari.

Los guersonitas

Los hijos de Guersón: Ladán y Simí.

Los tres hijos de Ladán fueron Jehiel, el mayor, Zetán y Joel.

Los tres hijos de Simí fueron Selomit, Jaziel y Jarán. Todos ellos eran los jefes de las familias paternas de Ladán.

10 Simí tenía cuatro hijos. 11 El mayor fue Yajat, el segundo Ziza, y luego Jeús y Beriá. Pero Jeús y Beriá no tuvieron muchos hijos y en cuanto a su servicio se contaban como una sola familia.

Los coatitas

12 Los cuatro hijos de Coat fueron Amirán, Izar, Hebrón y Uziel.

13 Los hijos de Amirán eran Aarón y Moisés. Aarón y sus hijos fueron designados para ser los más santos para siempre presentar los sacrificios ante el SEÑOR, servirle y adorarle por siempre. 14 A Moisés, hombre de Dios, y a sus descendientes se les incluyó entre los de la tribu de Leví.

15 Los hijos de Moisés fueron Guersón y Eliezer. 16 El hijo mayor de Guersón fue Sebuel. 17 El hijo mayor de Eliezer fue Rejabías. Eliezer no tuvo más hijos, pero Rejabías sí tuvo muchos.

18 El hijo mayor de Izar fue Selomit.

19 El primer hijo de Hebrón fue Jerías, el segundo fue Amarías, el tercero fue Jahaziel y el cuarto fue Jecamán.

20 El primer hijo de Uziel fue Micaías, y el segundo fue Isías.

Los meraritas

21 Los hijos de Merari fueron Majlí y Musí. Los hijos de Majlí fueron Eleazar y Quis.

22 Eleazar sólo tuvo hijas, y ellas se casaron con los hijos de Quis.

23 Los tres hijos de Musí fueron Majlí, Edar y Jeremot.

24 Todos ellos fueron los descendientes de Leví, organizados por familias paternas, según estaban registrados por nombre en el censo como jefes de familia. Todos debían dedicarse al servicio del templo del SEÑOR después de cumplir los 20 años.

25 David había dicho: «El SEÑOR Dios de Israel le ha dado descanso a su pueblo y ha venido a vivir en Jerusalén por siempre. 26 Por lo tanto, los levitas ya no tienen que seguir cargando el cofre de Dios ni los objetos para su servicio».

27 Las últimas palabras de David fueron las de hacer el censo de los descendientes de la tribu de Leví de 20 años de edad en adelante, 28 cuyo trabajo consistía en ayudar a Aarón y a sus descendientes en el servicio del templo del SEÑOR. Eran responsables de los patios, de los cuartos, de la purificación de los objetos sagrados y de todo otro servicio en el templo de Dios. 29 Igualmente, los levitas eran los responsables del pan consagrado que se colocaba en hileras en la mesa del SEÑOR, de la harina para las ofrendas de cereal, de las hojuelas de pan sin levadura, de las ofrendas preparadas en sartén y de las cocidas, y de todos los pesos y medidas. 30 Los levitas tenían que cumplir con su obligación de alabar y dar gracias al SEÑOR cada mañana y cada tarde, 31 y ofrecer al SEÑOR todos los sacrificios que deben quemarse completamente los días de descanso, los días de Luna Nueva y en las otras fiestas. Siempre alababan y daban gracias al SEÑOR según el número y rito que se les asignaba. 32 Tenían también bajo su responsabilidad el cuidado de la carpa de reunión y del santuario. Ellos desarrollaban sus labores en el templo del SEÑOR bajo las órdenes de sus parientes, los descendientes de Aarón.

Los grupos de sacerdotes

24 Los descendientes de Aarón se organizaron por grupos. Los hijos de Aarón fueron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Nadab y Abiú no tuvieron hijos y murieron antes que su papá, entonces Eleazar e Itamar se hicieron cargo del sacerdocio.

David, ayudado por Sadoc, descendiente de Eleazar, y por Ajimélec, descendiente de Itamar, organizó por turnos a los sacerdotes para el ejercicio de sus funciones. Se encontró que había más varones descendientes de Eleazar que de Itamar, entonces los repartieron así: 16 jefes descendientes de Eleazar y ocho de Itamar. Los repartieron por sorteo a todos, pues tanto entre los descendientes de Eleazar como entre los de Itamar hubo funcionarios del santuario y funcionarios de Dios.

Semaías, el secretario, hijo del levita Natanael escribió uno por uno los nombres de los que se elegían en presencia del rey, los jefes, el sacerdote Sadoc, los jefes de familia de los sacerdotes y de los levitas, y Ajimélec, el hijo de Abiatar. Se elegía por turnos un nombre del grupo de Eleazar y uno del grupo de Itamar.

El primer turno le correspondió a Joyarib;

el segundo, a Jedaías,

el tercero, a Jarín;

el cuarto, a Seorín,

el quinto, a Malquías;

el sexto, a Mijamín;

10 el séptimo, a Cos;

el octavo, a Abías;

11 el noveno, a Jesúa;

el décimo, a Secanías;

12 el undécimo, a Eliasib;

el duodécimo, a Yaquín;

13 el decimotercero, a Hupá;

el decimocuarto, a Jesebab;

14 el decimoquinto, a Bilgá;

el decimosexto, a Imer;

15 el decimoséptimo, a Hezir;

el decimoctavo, a Afsés;

16 el decimonoveno, a Petaías;

el vigésimo, a Ezequiel;

17 el vigésimo primero, a Jaquín;

el vigésimo segundo, a Gamul;

18 el vigésimo tercero, a Delaías;

y el vigésimo cuarto, a Maazías.

19 De esa manera fue que se repartieron los turnos para el servicio en el templo del SEÑOR, tal como lo había ordenado Aarón, su antepasado, quien a su vez cumplía lo que el SEÑOR Dios de Israel le había mandado a él.

Los otros levitas

20 Estos son los otros levitas:

de los descendientes de Amirán, su hijo Subael;

de Subael, su hijo Jehedías.

21 De Rejabías, su hijo mayor Isías;

22 de Izar, Selomot.

De los descendientes de Selomot, su hijo Yajat.

23 De los hijos de Hebrón: Jerías, el mayor;

Amarías, el segundo;

Jahaziel, el tercero;

y Jecamán, el cuarto.

24 De Uziel estaban Micaías,

Samir hijo de Micaías,

25 Isías hermano de Micaías,

Zacarías hijo de Isías,

26 Majlí y Musí hijos de Merari,

y Jazías hijo de Musí.

27 De los descendientes de Merari por parte de su hijo Jazías estaban Benó, Soján, Zacur e Ibrí.

28 Por parte de Majlí estaba Eleazar, quien no tuvo hijos.

29 De Quis estaba su hijo Jeramel.

30 Los hijos de Musí eran Majlí, Edar y Jeremot.

Todos ellos eran levitas y estaban distribuidos según sus familias paternas. 31 De igual manera que a sus parientes los descendientes de Aarón, también a ellos los repartieron por sorteo en presencia del rey David, Sadoc, Ajimélec y los jefes de las familias de los sacerdotes y de los levitas. Se trataron por igual tanto a las familias de los hermanos mayores como a las de los hermanos menores.

Los grupos de música

25 David y los jefes del ejército separaron para el servicio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún. Ellos profetizaban acompañándose de arpas, liras y platillos. Esta es la lista de los encargados de este trabajo conforme a su servicio:

De los hijos de Asaf estaban Zacur, José, Netanías y Asarela. Los dirigía Asaf, quien profetizaba bajo las órdenes del rey.

De los hijos de Jedutún estaban seis: Guedalías, Zeri, Isaías, Simí, Jasabías y Matatías. Los dirigía Jedutún, quien al son del arpa profetizaba para dar gracias y alabar al SEÑOR.

De los hijos de Hemán estaban Buquías, Matatías, Uziel, Sebuel, Jeremot, Jananías, Jananí, Eliatá, Guidalti, Romanti Ezer, Josbecasa, Malotí, Hotir y Mahaziot. Todos ellos eran hijos de Hemán, vidente del rey. Dios le había prometido a Hemán que lo convertiría en un hombre muy poderoso. Hemán tuvo en total catorce hijos y tres hijas.

Su papá los dirigía a todos cuando cantaban en el templo del SEÑOR, con acompañamiento de platillos, arpas y liras en los servicios de la casa de Dios. Asaf, Hemán y Jedutún estaban bajo la dirección del rey. En total ellos eran 288 músicos expertos, incluyendo a sus otros parientes que eran cantantes capacitados para alabar al SEÑOR. Se sortearon entre ellos los turnos del servicio, sin distinciones entre mayores y menores ni entre maestros y discípulos.

El primer turno le correspondió a José el asafita;

el segundo a Guedalías y a sus doce parientes;

10 el tercero, a Zacur con sus hijos y parientes, doce en total;

11 el cuarto, a Izri con sus hijos y parientes, doce en total;

12 el quinto, a Netanías con sus hijos y parientes, doce en total;

13 el sexto, a Buquías, con sus hijos y parientes, doce en total;

14 el séptimo, a Jesarela con sus hijos y parientes, doce en total;

15 el octavo, a Isaías con sus hijos y parientes, doce en total;

16 el noveno, a Matanías con sus hijos y parientes, doce en total;

17 el décimo, a Simí con sus hijos y parientes, doce en total;

18 el undécimo, a Azarel con sus hijos y parientes, doce en total;

19 el duodécimo, a Jasabías con sus hijos y parientes, doce en total;

20 el decimotercero, a Subael con sus hijos y parientes, doce en total;

21 el decimocuarto, a Matatías con sus hijos y parientes, doce en total;

22 el decimoquinto, a Jeremot con sus hijos y parientes, doce en total;

23 el decimosexto, a Jananías con sus hijos y parientes, doce en total;

24 el decimoséptimo, a Josbecasa con sus hijos y parientes, doce en total;

25 el decimoctavo, a Jananí con sus hijos y parientes, doce en total;

26 el decimonoveno, a Malotí con sus hijos y parientes, doce en total;

27 el vigésimo, a Eliatá con sus hijos y parientes, doce en total;

28 el vigésimo primero, a Hotir con sus hijos y parientes, doce en total;

29 el vigésimo segundo, a Guidalti con sus hijos y parientes, doce en total;

30 el vigésimo tercero, a Mahaziot con sus hijos y parientes, doce en total;

31 el vigésimo cuarto, a Romanti Ezer con sus hijos y parientes, doce en total.

Los porteros

26 Los turnos de los porteros quedaron así:

De los coreítas: Meselemías hijo de Coré, de los hijos de Asaf. Los hijos de Meselemías fueron: Zacarías, el mayor; Jediael, el segundo; Zebadías, el tercero; Jatniel, el cuarto; Elam, el quinto; Johanán, el sexto; y Elihoenay, el séptimo.

Los hijos de Obed Edom fueron Semaías, el mayor; Jozabad, el segundo; Joa, el tercero; Sacar, el cuarto; Natanael, el quinto; Amiel, el sexto; Isacar, el séptimo; y Peultay, el octavo. Es que Obed Edom fue muy bendecido por Dios. Semaías hijo de Obed Edom también tuvo hijos que fueron jefes de sus familias paternas, pues eran muy capaces y valientes. Estos fueron los hijos de Semaías: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, Eliú y Samaquías. De la familia de Obed Edom había en total 82 hombres, todos muy valientes y hábiles para el trabajo.

Los hijos y hermanos de Meselemías eran 18 en total, todos ellos hombres muy valientes.

10 Josá, de los hijos de Merari, tuvo estos hijos: Simri, que aunque no era el hijo mayor su papá lo nombró jefe; 11 Jilquías, el segundo; Tebalías, el tercero, y Zacarías, el cuarto. En total los hijos y familiares de Josá eran 13.

12 De esa manera fue como quedaron los turnos de los porteros, tanto de los jefes como de sus parientes, para que hicieran sus labores en el templo del SEÑOR. 13 La guardia de cada puerta se hizo por sorteo entre todas las familias, y a todas se les trató por igual.

14 A Selemías le tocó por sorteo la entrada oriental; a su hijo Zacarías, consejero inteligente, le tocó la entrada norte. 15 A Obed Edom, la entrada sur, y a sus hijos, la guardia del depósito. 16 A Supín y a Josá, la entrada de Saléquet, al occidente, en el camino de la subida.

Cada familia tenía a sus guardias ubicados en la entrada que les tocó: 17 En la entrada oriental había seis levitas de guardia todos los días; tanto en la entrada norte como en la entrada sur había cuatro levitas todos los días; en la entrada del depósito había dos. 18 En la parte occidental había dos guardias en la entrada y cuatro en el camino. 19 Así se repartieron los porteros descendientes de Coré y descendientes de Merari.

Los tesoreros y otros funcionarios

20 Los otros levitas estaban encargados de cuidar los tesoros del templo de Dios, las ofrendas y objetos sagrados. 21 Ladán era de la familia de Gersón, y Jehiel era uno de los jefes de familia de Ladán. 22 Los hijos de Jehiel eran Zetán y Joel. Ellos estaban encargados de los tesoros del templo del SEÑOR.

23 También había encargados de las familias de Amirán, de Izar, de Hebrón y de Uziel. 24 Moisés fue el papá de Guersón y Guersón el de Sebuel. Sebuel era el jefe de los funcionarios encargados de los tesoros del templo.

25 Sus parientes en línea directa por parte de Eliezer fueron: Rejabías, Isaías, Jorán, Zicrí y Selomit. 26 Selomit y sus familiares estaban encargados de cuidar las ofrendas que hacían el rey David, los comandantes de mil y cien hombres y los comandantes del ejército. 27 Ellos sacaban esos regalos de los botines que conseguían en sus guerras. Esos regalos eran para hacerle mantenimiento al templo del SEÑOR. 28 Selomit y sus parientes cuidaban todos los tesoros que habían consagrado al vidente Samuel, Saúl hijo de Quis, Abner hijo de Ner y Joab hijo de Sarvia.

29 De los descendientes de Izar estaban Quenanías y sus hijos. Ellos estaban encargados de los asuntos de fuera del templo como funcionarios y jueces de Israel.

30 De la familia de Hebrón estaban Jasabías y sus familiares. Eran en total 1700 hombres muy hábiles. Ellos estaban encargados de supervisar a Israel en el trabajo del SEÑOR y el servicio del rey al occidente del río Jordán. 31 Jerías era el jefe de los descendientes de Hebrón, tal como aparece en los registros de familia. En el año 40 del gobierno de David se hizo una investigación en los registros de familia y se encontró que había muchos hombres muy hábiles en Jazer de Galaad. 32 Jerías tenía 2700 parientes que eran hombres muy capaces y jefes de familias. El rey David los nombró a ellos como jefes de las familias de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés. Esos 2700 hombres quedaron encargados de todos los asuntos de Dios y del rey.

Las divisiones militares de David

27 Esta es la lista de los israelitas que eran jefes de familia, comandantes de 1000 y de 100 hombres y oficiales que estaban al servicio del rey en los asuntos relacionados con las divisiones militares. Cada división tenía 24 000 hombres y prestaban servicio al rey en turnos mensuales durante todo el año:

Yasobeán hijo de Zabdiel estaba encargado de la primera división de 24 000 hombres durante el primer mes. Él era descendiente de Fares y era comandante en jefe de todos los oficiales del ejército que hacían su turno el primer mes.

Doday descendiente de Ajoj era el encargado de la división de 24 000 hombres que prestaba servicio durante el segundo mes. Miclot era el comandante en jefe de esta división.

Benaías, hijo del sumo sacerdote Joyadá, era el jefe de la tercera división de 24 000 hombres que hacía su turno el tercer mes. Benaías era uno de los guerreros y jefe del grupo de los 30; su hijo Amisabad mandaba esta división.

Asael hermano de Joab era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el cuarto mes. Lo sucedió su hijo Zebadías.

Samut descendiente de Izra era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el quinto mes.

Irá hijo de Iqués el tecoíta era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el sexto mes.

10 Heles el pelonita, descendiente de Efraín, era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el séptimo mes.

11 Sibecay de Jusá, descendiente de Zera, era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el octavo mes.

12 Abiezer el de Anatot, descendiente de Benjamín, era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el noveno mes.

13 Maray de Netofa, descendiente de Zera era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el décimo mes.

14 Benaías de Piratón, descendiente de Efraín, era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el undécimo mes.

15 Jelday de Netofa, descendiente de Otoniel, era el comandante de la división de 24 000 hombres que hacía su turno el duodécimo mes.

16 Esta es la lista de los jefes de las tribus de Israel:

Eliezer hijo de Zicrí era el jefe de la tribu de Rubén;

Sefatías hijo de Macá, de la de Simeón;

17 Jasabías hijo de Quemuel, de la de Leví;

Sadoc, de la de Aarón;

18 Eliú hermano de David, de la de Judá;

Omrí hijo de Micael, de la de Isacar;

19 Ismaías hijo de Abdías, de la de Zabulón;

Jerimot hijo de Azriel, de la de Neftalí;

20 Oseas hijo de Azazías, de la de Efraín;

Joel hijo de Pedaías, de la media tribu de Manasés;

21 Idó hijo de Zacarías, de la otra media tribu de Manasés en Galaad;

Jasiel, hijo de Abner, de la de Benjamín.

22 Azarel hijo de Jeroán, de la de Dan.

Todos ellos eran los jefes de las tribus de Israel.

23 David no censó a los menores de 20 años porque el SEÑOR había prometido que el pueblo de Israel sería tan numeroso como las estrellas del cielo. 24 Joab hijo de Sarvia había empezado el censo pero no pudo terminarlo porque Israel recibió un castigo de Dios a causa de este censo y por eso ese dato no aparece en Las crónicas del rey David.

Administradores del rey

25 Azmávet hijo de Adiel era el tesorero del rey.

Jonatán hijo de Uzías estaba a cargo de los depósitos del campo, de los pueblos, de las ciudades y de las fortalezas.

26 Ezrí hijo de Quelub estaba encargado de los campesinos que cultivaban la tierra.

27 Simí, de la familia de Ramat, estaba encargado de los viñedos. Zabdí, de la familia de Sefán, estaba a cargo del almacenaje del vino en las bodegas.

28 Baal Janán, de la familia de Guéder, estaba a cargo de los olivos y de los bosques de higueras silvestres de la región de la Sefelá. Joás estaba encargado de la producción de aceite de oliva.

29 Sitray de Sarón estaba encargado del ganado que pastaba en Sarón, y Safat hijo de Adlay era el encargado del ganado que pastaba en los valles.

30 Obil el ismaelita estaba a cargo de los camellos. Jehedías el de Meronot estaba a cargo de las burras.

31 Jaziz el agareno estaba encargado de los rebaños de ovejas.

Todos ellos eran los administradores de los bienes del rey David.

32 Jonatán, tío de David, trabajaba como uno de los principales asesores del rey. Jonatán era un hombre muy inteligente, sabio y con mucha educación y conocimiento. Jehiel hijo de Jacmoní era responsable del cuidado de los hijos del rey.

33 Ajitofel era otro asesor del rey. Husay el arquita era hombre de confianza del rey. 34 Después de Ajitofel seguían en rango Abiatar y Joyadá hijo de Benaías. Joab era el comandante en jefe del ejército del rey.

Preparativos para construir el templo

28 David se reunió en Jerusalén con todas las autoridades de Israel, o sea, con todos los jefes de las tribus, los comandantes de las divisiones que servían al rey, los jefes de mil y cien soldados, los administradores de las propiedades, del ganado y de los hijos del rey, los funcionarios de palacio, los militares y la gente importante.

El rey David se puso de pie y dijo:

«Escuchen, todos ustedes, hermanos y pueblo mío: Yo tenía la intención y el deseo de construir una casa para el cofre del pacto del SEÑOR. Un lugar que fuera como el trono de Dios. Así que hice todos los preparativos para su construcción, pero Dios me dijo: “Tú no puedes construir una casa para alabar mi nombre porque has participado en muchas guerras y has matado a mucha gente”. Sin embargo, el SEÑOR, Dios de Israel, me escogió entre mi familia para ser rey de Israel por siempre. Él eligió a la tribu de Judá como tribu gobernante; de esa tribu eligió a mi familia; y de entre mis hermanos me eligió a mí para ser rey de Israel. El SEÑOR me ha dado muchos hijos, pero de entre todos ellos ha elegido a Salomón para que ocupe el trono del SEÑOR en el reino de Israel. Dios me dijo: “Tu hijo Salomón es quien va a construir mi templo y mis patios. Yo lo elegí a él para que sea como mi hijo y yo seré como su padre. Siempre protegeré el reino de Salomón, si él sigue decidido a cumplir mis mandamientos como lo ha hecho hasta ahora”.

»Aquí delante de todo Israel, que es el pueblo del SEÑOR, y ante Dios que nos escucha, les pido a todos que cumplan los mandamientos del SEÑOR su Dios para que conserven esta buena tierra y se la puedan heredar a sus hijos y a todas las generaciones que están por venir.

»Salomón, hijo mío, a ti te pido que reconozcas la autoridad del Dios de tu papá. Te pido que siempre le sirvas con un corazón puro y un espíritu entusiasta, porque el SEÑOR siempre mira el corazón y conoce todos los pensamientos de los hombres. Si lo buscas, él dejará que lo encuentres. Pero si lo abandonas, él te rechazará para siempre. 10 Salomón, hijo, fíjate que el SEÑOR te ha escogido para que construyas una casa para su santuario, ¡ten valor, y manos a la obra!»

11 En seguida, David le entregó a Salomón los planos de la construcción. Esos planos mostraban el corredor del frente, el edificio principal, los depósitos, los salones de arriba, los salones internos y el salón para la cubierta del cofre. 12 David le enseñó también a Salomón lo que tenía en mente para los patios del templo del SEÑOR, para los cuartos de alrededor, para los tesoros del templo de Dios y para los depósitos de las ofrendas sagradas. 13 David también le explicó a Salomón todo lo necesario con respecto a los turnos de los sacerdotes y a los levitas, al trabajo de servicio en el templo del SEÑOR y a los utensilios del servicio en el templo del SEÑOR. 14 David le mostró a Salomón cómo medir el oro y la plata para los utensilios y todos los demás objetos que se pudieran necesitar en cualquier actividad de servicio. 15 Igualmente, le mostró cómo medir la cantidad de oro y plata para los candelabros según su uso. 16 Y le enseñó cómo medir el oro y la plata para cada una de las mesas donde se pone el pan consagrado. 17 También le indicó la medida de oro y plata para cada tenedor, cada tazón y cada jarra. 18 David también le mostró a Salomón la cantidad de oro refinado para el altar de ofrendas y el proyecto para el carruaje dorado que tenía el ángel con alas extendidas para cubrir el cofre del pacto del SEÑOR.

19 David le entregó todo a Salomón por escrito. Eso se escribió según las instrucciones que el SEÑOR le dio a David para que entendiera todas y cada una de las especificaciones y detalles de los planos.

20 David le dijo a Salomón: «Hijo, ¡ten valor, actúa con firmeza, y manos a la obra! No tengas miedo, porque el SEÑOR Dios, mi Dios, siempre estará a tu lado, nunca te abandonará. Al contrario, él te ayudará hasta completar todo el trabajo que se necesite para el servicio del templo del SEÑOR. 21 Aquí están los turnos de los sacerdotes y de los levitas para el servicio en el templo de Dios. También tienes a tu disposición a todos los expertos en cualquier clase de trabajo. Los líderes del pueblo estarán totalmente listos para cumplir tus órdenes».

Ofrendas para construir el templo

29 El rey David le dijo a todo el pueblo de Israel:

«Mi hijo Salomón, el único al que Dios ha elegido, es todavía muy joven e inexperto, y el trabajo que le espera es grande, porque el templo no es para los hombres sino para el SEÑOR Dios. Yo me he esforzado por dejar listo todo lo necesario para el templo de mi Dios. Conseguí ya el material apropiado para cada objeto; tengo el oro, la plata, el bronce, el hierro y la madera para usar según corresponda. También están listas las piedras de ónice para las instalaciones, las baldosas de colores, toda clase de piedras preciosas y gran cantidad de mármol. Además de todo lo que ya tengo listo para el templo, voy a entregar mi tesoro personal de oro y plata. Estoy dispuesto a entregarlo todo para el templo de mi Dios. Tengo 100 000 kilos[w] de oro de Ofir y doscientas sesenta toneladas de plata refinada para cubrir las paredes de cada salón. Entrego oro para los objetos de oro y plata para los objetos de plata. Los dejo en manos de expertos artesanos. Ahora, ¿quién de ustedes está dispuesto hoy a dedicarse al SEÑOR?»

Entonces los jefes de familia, los jefes de las tribus de Israel, los jefes de 1000 y de 100 soldados, y los funcionarios administrativos del rey hicieron voluntariamente sus donaciones. Lo que ofrendaron al servicio de la casa de Dios fueron 165 000 kilos y 10 000 monedas[x] de oro, 330 000 kilos de plata, y como 600 000 kilos de bronce y 3 300 000 kilos de hierro. Todos los que tenían piedras preciosas las donaron para la tesorería del templo del SEÑOR que estaba a cargo de Jehiel el guersonita. Toda la gente estaba contenta de tanta generosidad porque habían dado de todo corazón y voluntariamente al SEÑOR. El rey David también estaba muy contento.

Oración de alabanza de David

10 Luego David hizo esta oración de alabanza al SEÑOR frente a todo su pueblo:

«¡Bendito seas por siempre, SEÑOR,
    Dios de Israel y padre nuestro!
11 SEÑOR, sólo a ti te corresponden
    la grandeza y el poder, la gloria,
    el esplendor y el honor.
Porque a ti te pertenece todo lo que existe
    en el cielo y en la tierra.
Tú, SEÑOR, eres el único soberano
    y tuyo es el reino.
12 La riqueza y el honor vienen de ti;
    tú lo gobiernas todo.
Tienes en tus manos el poder y la fuerza.
    También está en tus manos el poder de decidir a quién hacer grande y poderoso.
13 Dios nuestro, ahora te damos gracias
    y alabamos tu santo nombre.

14 »¿Quién soy yo o quién es mi pueblo para hacerte estas ofrendas? En realidad todo viene de ti y simplemente te estamos dando de lo que hemos recibido de ti. 15 Porque ante ti no somos más que inmigrantes; viajeros temporales igual que lo fueron nuestros antepasados. Nuestros días en la tierra sólo son sombra sin esperanza. 16 SEÑOR, Dios nuestro, hemos reunido todas estas riquezas para construirte un templo para honrar tu nombre. Todo eso viene de ti y a ti te pertenece. 17 Yo sé, Dios mío, que tú examinas el corazón de la gente y te agrada la persona íntegra y correcta. Por eso, te entrego todo esto, con generosidad y de todo corazón. También he visto cómo toda esta gente aquí presente se siente dichosa de ofrecerte todo lo que tiene. 18 SEÑOR, Dios de nuestros antepasados Abraham, Isaac y Jacob, te ruego que conserves siempre esta buena voluntad en el corazón de tu pueblo; guía su corazón hacia ti. 19 Dale un corazón íntegro a mi hijo Salomón para que pueda seguir cumpliendo y poniendo en práctica tus mandamientos, estatutos y decretos. Haz que él pueda construir el templo para el que he hecho todos los preparativos».

20 Luego David les dijo a todos: «Alaben al SEÑOR su Dios». Entonces todos alabaron al SEÑOR, Dios de sus antepasados, y se inclinaron ante el SEÑOR y ante el rey.

Coronación de Salomón

21 Al día siguiente sacrificaron animales al SEÑOR y ofrecieron al SEÑOR sacrificios que deben quemarse completamente. Se sacrificaron 1000 toros, 1000 carneros y 1000 corderos. Se hicieron ofrendas de vino y abundantes sacrificios por todo Israel. 22 Ese día todos bebieron y comieron felices en honor al SEÑOR, por segunda vez proclamaron como rey[y] a Salomón hijo de David, lo consagraron rey ante el SEÑOR y nombraron sacerdote a Sadoc. 23 Entonces Salomón se sentó en el trono del SEÑOR como rey, en reemplazo de su papá David, y tuvo mucho éxito. Todo Israel lo obedeció. 24 Todos los jefes, guerreros y los demás hijos del rey David prometieron ser leales al rey Salomón. 25 El SEÑOR hizo engrandecer enormemente a Salomón ante todo Israel y le otorgó el esplendor y la gloria que ningún otro rey tuvo antes que él en Israel.

Muerte de David

(1 R 2:10-12)

26 David hijo de Isaí fue rey de todo Israel 27 durante 40 años. Gobernó siete años en Hebrón, y 33 años en Jerusalén. 28 David murió a una avanzada edad lleno de riqueza, honor y gloria. Su hijo Salomón reinó en su lugar.

29 Todos los hechos que ocurrieron durante el reinado de David, desde el primero hasta el último, están registrados en las crónicas del vidente Samuel, del profeta Natán y del vidente Gad. 30 Allí hay una descripción completa del reinado de David, de su gran poder, y de todos los sucesos que les afectaron a él, a Israel y a los países vecinos.

Footnotes

  1. 13:11 Peres Uza Esta palabra significa el castigo de Uza.
  2. 13:13 Obed Edom de Gat Era un hombre de la tribu de Leví que vivía cerca de Jerusalén.
  3. 14:8 consagrado Textualmente ungido. Ver Ungir en el vocabulario.
  4. 14:11 Baal Perasín Esta expresión significa el Señor penetra.
  5. 15:20 Alamot El hebreo es oscuro. Puede referirse a una melodía o a la forma de tocar un instrumento. Normalmente se le conoce como el sonido agudo o el tono del soprano.
  6. 15:21 Seminit Se cree que se refiere a los sonidos graves o los tonos de los tenores y bajos.
  7. 17:5 Cuando saqué […] Israel Se refiere a la salida de Egipto.
  8. 17:10 te daré descendencia Textualmente te construiré una casa. Se refiere a que Dios ha decidido establecer una dinastía real que comienza con David.
  9. 17:16 en la presencia del SEÑOR Se refiere a estar delante del cofre del pacto.
  10. 17:17 permitido ver […] puede entender o me has permitido ver la generación futura.
  11. 18:17 cretenses y filisteos Textualmente quereteos y peleteos. Guardia personal de David.
  12. 19:6 33 000 kilos Textualmente 1000 talentos. Ver tabla de pesas y medidas.
  13. 20:2 dios Milcón o su rey. Milcón era el dios principal de los amonitas.
  14. 20:2 33 kilos Textualmente un talento. Ver tabla de pesas y medidas.
  15. 20:4 los gigantes Según LXX. TM: los refaítas. Ver Gn 15:20; 2 S 21:18.
  16. 21:1 Satanás o Un adversario. Esta palabra en hebreo puede referirse a un adversario del rey en general, o a Satanás en particular.
  17. 21:2 desde Berseba hasta Dan Se refiere a toda la nación de Israel, norte y sur. Dan era un pueblo en la parte norte de Israel y Berseba estaba en la parte sur de Judá.
  18. 21:24 sacrificios Textualmente sacrificios que deben quemarse completamente.
  19. 21:25 monedas Textualmente siclos. Ver tabla de pesas y medidas.
  20. 21:26 ofrendas de paz u ofrendas para festejar.
  21. 22:9 Salomón Este nombre es similar a la palabra hebrea para paz.
  22. 22:14 3300 toneladas Textualmente 100 000 talentos. Ver tabla de pesas y medidas.
  23. 29:4 100 000 kilos Textualmente 3000 talentos. Ver tabla de pesas y medidas.
  24. 29:7 10 000 monedas Textualmente 5000 talentos y 10 000 dracmas. Ver tabla de pesas y medidas.
  25. 29:22 por segunda […] como rey La primera vez que proclamaron rey a Salomón fue cuando su medio hermano Adonías trató de hacerse rey. Ver 1 R 1:5-39.