Zacarías 1-3
Palabra de Dios para Todos
Llamamiento del Señor a su pueblo
1 El profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó, recibió un mensaje del SEÑOR en el mes octavo del segundo año[a] del reinado de Darío de Persia:
2 «El SEÑOR se enojó con sus antepasados, 3 así que dile al pueblo: “El SEÑOR Todopoderoso dice: Vuelvan a mí, dice el SEÑOR Todopoderoso, y yo volveré a ustedes”. Lo dice el SEÑOR Todopoderoso. 4 No sean como sus antepasados, a quienes los profetas de entonces dieron el mensaje del SEÑOR Todopoderoso de que se alejaran de la mala vida que llevaban y dejaran de hacer el mal. Sin embargo, ellos no me escucharon ni me prestaron atención, dice el SEÑOR.
5 »¿Dónde están sus antepasados? ¿Es que acaso los profetas vivieron eternamente? 6 Mis advertencias y decisiones que les ordené a mis siervos los profetas, ¿acaso no llegaron hasta sus antepasados? Así que ellos cambiaron y dijeron: “Tal como el SEÑOR Todopoderoso lo había planeado, él decidió tratarnos de acuerdo con nuestras obras y nos castigó por el mal que hicimos”».
Los cuatro caballos
7 El día 24 del undécimo mes, o mes de sebat, durante el segundo año del reinado de Darío, el profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó, recibió este otro mensaje del SEÑOR:
8 Por la noche tuve una visión. Vi entre unos arrayanes a un jinete en un caballo rojo. Detrás de él había otros caballos de color rojo, castaño y blanco. 9 Le pregunté:
—¿Qué significado tienen estos caballos, señor?
El ángel que me hablaba me dijo:
—Te enseñaré el significado.
10 Entonces el jinete del caballo entre los arrayanes respondió:
—Los caballos han sido enviados por el SEÑOR para que recorran la tierra.
11 Luego, los jinetes le dijeron al ángel del SEÑOR que estaba entre los arrayanes:
—Hemos estado recorriendo la tierra y está toda tranquila y en paz.
12 Entonces el ángel del SEÑOR dijo:
—SEÑOR Todopoderoso, ¿cuándo tendrás compasión por Jerusalén y las ciudades de Judá? Has estado enojado con ellas durante los últimos 70 años.
13 El SEÑOR le respondió al ángel que me hablaba con palabras de aliento y de consuelo. 14 Fue entonces cuando el ángel me dijo que anunciara lo siguiente. Esto dice el SEÑOR Todopoderoso:
«Estoy conmovido por Jerusalén y Sion,
15 pero estoy muy enojado con las naciones
que se sienten tan seguras.
Con Israel me enojé sólo un poco
y por eso usé a esas naciones
para que le dieran su castigo.
Pero esas naciones le causaron
demasiado sufrimiento a mi pueblo».
16 Debido a eso el SEÑOR dice:
«Regresaré a Jerusalén
y le mostraré mi compasión.
Jerusalén será reconstruida,
y mi casa será edificada allí,
dice el SEÑOR Todopoderoso».
17 El ángel también me dijo que anunciara esto: El SEÑOR Todopoderoso dice:
«Mis ciudades serán ricas de nuevo.
El SEÑOR consolará a Sion,
y elegirá de nuevo a Jerusalén».
Los cuatro cuernos y los cuatro herreros
18 Luego levanté la mirada y vi cuatro cuernos. 19 Entonces pregunté al ángel que hablaba conmigo:
—¿Qué significan estos cuernos?
Él me dijo:
—Estos cuernos representan las naciones que desterraron a tierras lejanas a los habitantes de Judá, Israel y Jerusalén.
20 Después de eso el SEÑOR me mostró cuatro herreros. 21 Yo pregunté:
—¿Qué trabajo vienen a hacer estos hombres?
Él respondió:
—Los cuernos representan las naciones que desterraron al pueblo de Judá, hasta el extremo de que nadie podía levantar la cabeza. Estos herreros vienen a aterrorizar a esas naciones. Van a destruir y a desterrar las naciones que se levantaron contra Israel y desterraron su gente a tierras lejanas.
La medición de Jerusalén
2 Luego levanté la mirada y vi a un hombre que tenía en su mano una cuerda para medir. 2 Le pregunté:
—¿A dónde vas?
Él me respondió:
—Voy a medir a Jerusalén para saber su extensión.
3 Ya se iba el ángel que me hablaba cuando otro ángel se acercó a él 4 y le dijo:
—Corre y dile esto al joven que va a medir a Jerusalén:
“Jerusalén no tendrá murallas
porque tendrá muchos habitantes y muchos animales.
5 Pero yo seré como una muralla de fuego a su alrededor,
viviré en ella y le daré gloria”.
Lo dice el SEÑOR.
Dios llama a su pueblo
6 El SEÑOR dice: «¡Vamos, vamos!
¡Huyan pronto de la tierra del norte!
Sí, es cierto que fui yo quien los envió
a tierras lejanas en todas direcciones».
Lo dice el SEÑOR.
7 «¡Vamos, Sion,
escapa de Babilonia!»
8 El SEÑOR Todopoderoso me envió
para que castigara a las naciones que robaron tus pertenencias.
Me envió para traerte la gloria.
Él dice: «Los que te hacen daño
están lastimando lo que más quiero.[b]
9 Levantaré mi mano contra ellas
y sus mismos esclavos las saquearán».
Entonces sabrás que el SEÑOR Todopoderoso me ha enviado.
10 «¡Vamos, Sion, canta y celebra!
Yo vengo a vivir en medio de ti».
Lo dice el SEÑOR.
11 «Ese día muchas naciones vendrán a mí, el SEÑOR,
se convertirán en mi pueblo,
y yo viviré en medio de ti».
Entonces sabrás que el SEÑOR Todopoderoso me ha enviado a ti.
12 El SEÑOR reclamará a Judá como su posesión en la Tierra Santa.
Él volverá a elegir a Jerusalén como su ciudad.
13 ¡Que todos hagan silencio!
El SEÑOR está saliendo de su lugar sagrado.
El sumo sacerdote
3 Luego, el ángel me mostró al sumo sacerdote Josué que estaba de pie frente al ángel del SEÑOR. Satanás[c] estaba al lado derecho de Josué para acusarlo. 2 El ángel del SEÑOR le dijo a Satanás: «¡Que el SEÑOR, quien ha elegido a Jerusalén como su ciudad, te reprenda! ¡Que el SEÑOR te reprenda! ¿Acaso no es este hombre como un tizón rescatado del fuego?» 3 Josué, que llevaba puesta ropa sucia, estaba de pie frente al ángel. 4 El ángel les dijo a los ángeles que estaban junto a él: «¡Quítenle esa ropa!» Luego le dijo a Josué: «Mira, he borrado tu pecado y te vestiré con las prendas finas que usan los sacerdotes».
5 Luego dijo: «Coloquen sobre su cabeza un turbante limpio». Le colocaron el turbante y lo vistieron con ropa nueva, mientras el ángel del SEÑOR permanecía allí. 6 Luego, el ángel del SEÑOR le dijo a Josué:
7 «Esto dice el SEÑOR Todopoderoso:
»Si obedeces mis mandatos
y si cumples fielmente los deberes que te he asignado,
te encargarás de mi templo
y cuidarás sus patios.
Podrás entrar libremente a mi templo
como los ángeles que están aquí.
8 Escucha, Josué, sumo sacerdote,
escucha junto con tus amigos que están sentados frente a ti.
Ellos son señales de lo que va a suceder.
Pronto traeré a mi siervo que será llamado “el Retoño”.
9 Miren la piedra
que he colocado frente a Josué.
Esta piedra tiene siete caras[d]
y en ella escribiré algo.
En un solo día borraré el pecado de esta tierra.
Lo dice el SEÑOR Todopoderoso.
10 »Ese día cada uno de ustedes invitará a su vecino
a que se siente debajo de su viña y de su higuera.
Lo dice el SEÑOR Todopoderoso».
Footnotes
- 1:1 segundo año 520 a. C. aproximadamente.
- 2:8 lo que más quiero Textualmente la niña de mis ojos.
- 3:1 Satanás o El Acusador. Igual en el versículo 2.
- 3:9 caras u ojos. El templo mismo se representa aquí como una piedra preciosa con caras que miran todo lo que pasa en el mundo (ver Zac 4:10). Sin embargo, la actitud de Dios es el perdón, mientras la de Satanás es acusadora (3:1).
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